Costa Rica se apresta a votar en su primer Referéndum sobre la ratificación del TLC con los EEUU en medio de un novedoso momento internacional.
La sociedad internacional ha pasado del mundo bipolar al mundo unipolar. De la Guerra Fría entre dos bloques ideológicos dirigidos uno por los Estados Unidos de América y el otro por la Unión Soviética se ha transitado hasta la Posguerra Fría con un solo bloque capitalista vencedor y una sola superpotencia económica, política y militar.
Del predominio de las economías nacionales tanto capitalistas como socialistas, se ha pasado hacia la economía mundial en proceso de globalización como tendencia principal.
En el nivel político ha prevalecido la tendencia hacia la formación de democracias representativas y en el nivel económico fueron ganando espacio las economías de mercado concentradas en las exportaciones y en la atracción de inversiones.
En la cima de la única superpotencia las dos administaciones de George Bush hijo han incidido en el rumbo general de la sociedad internacional. Después del atentado contra las Torres Gemelas en Nueva York el eje de la administación Bush fue y es la “Guerra contra el Terror” y en ese contexto la intervención militar en Irak.
En la América Latina los temas preferenciales de Bush han sido la Seguridad especialmente vista a través del prisma de la “Guerra contra el Terror” y la promoción de las economías de mercado y del libre comercio a través de Tratados Bilaterales o multilaterales, es decir la vía gradual para la construcción del Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA), una iniciativa de George Bush padre en su gobierno de principios de la década del noventa. Como expresó el Señor Mark Langdale Embajador de los Estados Unidos en Costa Rica en su discurso del pasado 4 de julio: “Los acuerdos de libre comercio son la base de la política exterior estadounidense en América Latina.”
En ese contexto ha de verse el Tratado de Libre Comercio de los Estados Unidos con Centroamérica y República Dominicana y los tratados comerciales recientemente negociados con Panamá, Perú y Colombia. Más atrás Washington habían ratificado acuerdos comerciales con México, Canadá y Chile.
Sin embargo, el triunfo del Partido Demócrata en las dos cámaras del Congreso estadounidense durante las elecciones de noviembre pasado le puso un freno o contrapeso a los objetivos de Bush y ha empezado un pulso entre demócratas y republicanos sobre temas tan cruciales como la Guerra en Irak, la ley sobre inmigración y los Tratados de Libre Comercio. Como es bien sabido los demócratas en general tienen una actitud más crítica hacia la intervención militar estadounidense en Irak y una visión más proteccionista en los temas del comercio internacional que les inclina a oponerse a la ratificación de nuevos Tratados de Libre Comercio, particularmente en la América Latina.
Mientras tanto en América Latina venimos saliendo de un año con una abultadísima agenda electoral, 16 elecciones presidenciales y 14 elecciones parlamentarias, lo que demuestra que la democracia electoral se ha consolidado como el sistema normal y legítimo para elegir gobernantes y parlamentarios en la región.
Como resultado de esa maratón de elecciones se ha producido un cambio sustancial en la geografía política latinoamericana con la formación de gobiernos críticos del “Consenso de Washington” con origen izquierdista o centro izquierdista, respetando las consabidas excepciones de México, Colombia y Costa Rica.
En ese marco general se ha formado el Grupo ALBA (Alternativa Bolivariana para las Américas) bajo el liderazgo del Presidente de Venezuela Hugo Chávez y su “diplomacia energética”. Dicho Grupo está conformado por Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua y se autopromueve como un contrapeso a la administración Bush, al “Consenso de Washington”, al ALCA y a los Tratados de Libre Comercio impulsados por los Estados Unidos.
En esa coyuntura internacional Costa Rica se prepara para realizar el próximo 7 de octubre su primer Referéndum para decidir si ratifica el Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos que ya han confirmado los demás suscriptores del acuerdo. De hecho el Señor Mark Langdale, Embajador de los EU en Costa Rica ha expresado en varias oportunidades su fervoroso apoyo a la ratificación, mientras que el Grupo ALBA en general y Fidel Castro, Hugo Chávez y Daniel Ortega en particular se oponen explícitamente a dicha ratificación.
La “Alianza del Sí” está conformada por el gobierno liberacionista del Presidente Oscar Arias y sus aliados del Partido Unidad Social Cristiana, el Movimiento Libertario y otros partidos minoritarios.
En la acera de enfrente la “Alianza del NO” está conformada por el Partido de Acción Ciudadana y sus aliados del Frente Amplio y el Partido Accesibilidad Sin Exclusiones . Es justo aclarar que también hay sectores liberacionistas y socialcristianos matriculados con el NO.
Desde luego detrás de los partidos del SI y del NO hay fuerzas sociales y económicas tanto nacionales como internacionales promoviendo sus respectivos intereses y visiones.
Sería un error pensar que todos los que apoyan el SI responden a la orientación del Presidente Bush en Washington o que todos los que trabajan por el NO son seguidores del Presidente Chávez en Caracas, pero siempre es importante hacer análisis del contexto internacional en el que se producen los acontecimientos nacionales. Lo importante es que vayamos a votar con conocimento de causa y uno de los temas a considerar es el momento internacional.