ARTíCULOS - ARTICULO DE JUAN TRIMBOLI - 25/04/2005
FORMACIÓN PARA EL LIDERAZGO CIUDADANO
En América Latina asistimos a procesos de transformación que abarcan todos los aspectos de la vida social. La fuerza, magnitud y tendencia principal de estos cambios sociales , culturales y educacionales conllevan importantes elementos de incertidumbre. Las democracias recuperadas en nuestra región se han instalado en sociedades pobres y desiguales, donde muchos derechos civiles básicos no están resueltos, los estados son débiles para democratizar y la economía muestra un sistema rígido que propicia el consumo y la satisfacción automática, agravando el endeudamiento de la población y la distribución de la riqueza.
FORMACIÓN PARA EL LIDERAZGO CIUDADANO
Juan Trímboli
CONSUMERS INTERNATIONAL
En América Latina asistimos a procesos de transformación que abarcan todos los aspectos de la vida social. La fuerza, magnitud y tendencia principal de estos cambios sociales , culturales y educacionales conllevan importantes elementos de incertidumbre. Las democracias recuperadas en nuestra región se han instalado en sociedades pobres y desiguales, donde muchos derechos civiles básicos no están resueltos, los estados son débiles para democratizar y la economía muestra un sistema rígido que propicia el consumo y la satisfacción automática, agravando el endeudamiento de la población y la distribución de la riqueza.
Pero en este escenario hay un acontecimiento que se destaca con nitidez y es la emergencia de movimientos sociales y ciudadanos que portan nuevas formas de asociatividad y acción política. Germina un ciudadanía plural que pone el énfasis en los valores comunitarios, en el sentido de la responsabilidad, la justicia social, ecológica y de género.
Estos movimientos , entre los cuales se incluyen las organizaciones de consumidores, parecen mostrarnos que la acción social y ciudadana de este siglo se expresará prioritariamente en forma de redes y los valores que le darán sentido estratégico y práctico serán la cooperación, la asociatividad y las alianzas. Tras el objetivo de potenciarse las organizaciones de consumidores tendrán que identificar las ideas que conduzcan a mayores grados de movilización, así como las oportunidades que acrecienten su influencia y poder ciudadano. Esto permitirá que se constituyan en actores organizados y formalizados en términos institucionales acrecentando así su capacidad de interlocución y representatividad frente a otras organizaciones y el resto de la sociedad.
Pero la realidad está todavía distante de nuestro deseos. Tanto en el campo de los derechos de los consumidores como en el ambiental no existen, por lo general, políticas públicas legitimadas por la participación ciudadana, cuya fragilidad es el reflejo de una fuerte asimetría en el campo de la información y del poder entre las organizaciones sociales y el mundo de la empresa.
Acortar la distancia entre lo que queremos y lo que existe demanda asumir la necesidad de promover y organizar la utilización plena de los mecanismos de protección y expresión de derechos que contempla la democracia institucionalizada, y fomentar y participar de redes de información, intercambio y solidaridad que articulen y sistematicen conocimientos y experiencias e implementen acciones y campañas ciudadanas.
Para que lo anterior adquiera densidad y permanencia es preciso valorar el aprendizaje permanente de niños, jóvenes y adultos y la educación ciudadana , como elementos claves que crean capacidades y forman personas que toman decisiones con autonomía y espíritu crítico, que actúan responsablemente en todos los niveles y son capaces de generar diálogos y mantener debates con quienes deciden políticas en el Estado y las empresas.
Durante el año 2004 se trabajó fuerte en la dirección señalada y se confirmó la tendencia a un aumento considerable de las acciones de formación y educación en la mayoría de los países de la región. Las organizaciones de consumidores y los miembros de la Red Regional elaboraron nuevos y valiosos materiales educativos y se implementaron nuevos cursos a distancia. El Centro de Cooperación Regional para la Educación de Adultos de América Latina y el Caribe (CREFAL) publicó un número integro de su revista “Decisio” a la difusión de experiencias de educación del consumidor, confirmando así el interés que esta temática despierta en la región. El proyecto para la incorporación de la perspectiva de género en la educación del consumidor fue mas allá de los objetivos planteados originalmente logrando generar espacios de encuentro y acción conjunta entre organizaciones de consumidores y organizaciones de mujeres. Sin duda que el lanzamiento de un Portal conteniendo textos, documentos y experiencias en educación el consumidor fue, el año pasado, un hecho de mucha relevancia. El Portal se constituyó en una herramienta fundamental para el apoyar el trabajo de las organizaciones de consumidores, de educadores populares, docentes, organizaciones de la sociedad civil.
Estos resultados y las estrategias y herramientas que los posibilitaron, así como una mirada al escenario social y educativo sobre el que nos toca actuar , fueron la base para identificar los nuevos desafíos que tenemos que enfrentar en el futuro inmediato. Es así que las reflexiones realizadas con miembros de la Red Regional de Educación, así como las conversaciones con integrantes de organizaciones de consumidores y otras organizaciones sociales, nos llevan a definir como un eje de las acciones educativas de los próximos tiempos la creación de capacidades para el liderazgo ciudadano en el ámbito de los derechos de los consumidores.
Esta estrategia nos remite al concepto de ciudadanía activa, a la cada vez mas necesaria participación ciudadana , a una ciudadanía con sentido colectivo, donde siendo importantes no son suficientes las soluciones individuales , en particular si no van acompañadas de un proyecto transformador. También en relación con los derechos de los consumidores, la formación para el liderazgo ciudadano buscará la emergencia de personas competentes que, a partir de su propia acción y experiencia actuarán para transformar una realidad que en el mercado y la sociedad no sentimos transparente ni justa. Y esta emergencia de ciudadanos- consumidores, conscientes de sus derechos, apropiados de sus deberes cívicos y con capacidad de actuar con autonomía, libertad y responsabilidad, fortalecerá a las organizaciones y ampliará el movimiento de consumidores.
Para poner en práctica esta estrategia hay que actuar, al menos, en dos planos estrechamente vinculados. En el primero se trabajará para elevar las capacidades técnicas y de gestión de las organizaciones de consumidores. Los temas de planificación estratégica, elaboración y evaluación de proyectos, construcción institucional, políticas de alianzas, serán esenciales para la el desarrollo y la sustentabilidad de las organizaciones de consumidores de la región.
En el segundo se enfatizará la formación de líderes mediante la conformación de espacios de encuentro ciudadano. La protección y promoción de los derechos de los consumidores es un tema que permite que personas provenientes de ámbitos diversos - trabajadores, profesores, miembros de organizaciones sociales, de derechos humanos, género, jóvenes, adultos mayores, consumidores en general - se reúnan para conversar, contar sus experiencias, narrar su forma personal de enfrentar los problemas e imaginar soluciones en el ejercicio cotidiano y repetido del acto de consumo. De las conversaciones surgirán nuevas ideas, se podrán construir agendas de trabajo y se promoverán acciones ciudadanas ante temas de interés común. El rol del formador será mediar entre la experiencia y vivencia de cada persona y la integralidad de los procesos que se articulan en torno al consumo. La reflexión se irá haciendo entonces mas compleja pero siempre desde el mundo de la acción práctica y orientada a generar acciones colectivas. La formación de estas comunidades o grupos de consumidores para el aprendizaje y la acción ciudadana buscan ampliar nuestro horizonte y ya cuentan con antecedentes en el trabajo de algunas organizaciones de consumidores. Su multiplicación puede ser muy relevante para el desarrollo de este movimiento, su articulación con diversos actores sociales y su capacidad para incidir y transformar la realidad.
La formación de líderes en el espacio comunitario no es alternativa a la educación formal. Cada vez mas hay que entender los dos espacios, el formal y el comunitario, como complementarios. Por ello habrá que continuar trabajando con profesores y alumnos de los niveles básico, medio y universitario. La escuelas es en si misma un espacio privilegiado para desarrollar procesos de cambio, un lugar donde los estudiantes pueden aprender y ejercer ciudadanía.